Mendocita: «No me he retirado, el fútbol es una fiebre que tengo»

Luis Mendoza (Mendocita) es una figura histórica para el fútbol venezolano. Y para él, el balompié no estará nunca en el pasado.

Nota editorial: En agosto de 2018 fue publicada esta entrevista para En el ángulo, por lo que hay muchas referencias respecto al Mundial Rusia 2018 y otros elementos contemporáneos propios del contexto. La republicamos porque aquí se enuncian cosas futboleras pertinentes aún a nuestro presente, sobre todo en el análisis del balompié venezolano.

Lo que llama la atención por encima de otras cosas es la forma en que sonríe cada vez que rememora su pasado con el verbo caraqueño. Como si estuviera bien presente, a pesar de los años. Luis Mendoza tiene 73 años, pero cada palabra la pronuncia como si fuera el «Mendocita» de siempre, el que para muchos es el mejor futbolista venezolano de todos los tiempos.

-No, el «Cholo» Tovar es el mejor jugador de cualquier época. Cada vez que pisaba una cancha, no se dejaba pisotear por ninguno, ni por los extranjeros que eran mayoría aquí. Ellos tenían que respetarlo. Era el líder local del fútbol.

–Él fue mediocampista, ¿no?

-Sí, pero medía 20 centímetros más, un tipo durísimo. Y se lo quisieron llevar a Italia, pero debía nacionalizarse en otro país para poder jugar, antes era un problema jugar importado, y él dijo que no. Tenía que hablar italiano y conocer al fútbol italiano, como me pasó a mí.

Cuenta Mendocita que su padre tuvo que exiliarse a Italia por la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Él tenía 10 años.

-Como mi abuelo era italiano, buscaron nacionalizarme allá para yo competir en infantil, pero no se logró. Así estuve durante 5 años, y me fue bien a pesar de no haberme naturalizado, pues competía de manera amateur con tipos más grandes que yo. Digo que me fue muy bien porque debuté a los 15 años…

–Un hecho inédito hasta los momentos, ¿no?

-Sí, claro. En aquel momento el fútbol era Los Dos Caminos, La Salle, San Ignacio de Loyola. Aquí el béisbol se había apoderado del venezolano. Entonces los empresarios portugueses, italianos y españoles comenzaron a crear unos torneos, que si la Copa Central Madeirense, y así. En los colegios, lo mismo. También, luego, el Centro Ítalo-Venezolano.

Sigue: «Aquí de paso jugábamos de todo. Fútbol, béisbol, básquet. A esa edad uno lo que quiere es hacer deporte. Y, bueno, el fútbol fue mi pasión y la de mi papá, toda la vida. San Cristóbal y Mérida eran más futboleros. Y se vino gente del interior a jugar fútbol a la capital. Mejor aún, lo que me gustaba era jugar con mis paisanos, precisamente por lo que viví en Italia».

Y sentencia: «El fútbol venezolano era más que todo lo que venía de afuera».

Otra época, otro espíritu

-¿Notas alguna diferencia mayor con respecto a cómo se jugaba el fútbol antes?

-Uno jugaba todas las posiciones. Jugué de medio, de delantero. Si tú eras rápido y habilidoso, el entrenador te daba una tarea para que manejaras más espacio y dando pases. Y eso me dio personalidad en el campo, porque yo jugaba en el medio, pero si me ponían de delantero uno se lanzaba sus driblings.

«Los entrenadores eran ex jugadores casi todos, que estudiaban un año y ya. Entonces, antes había más libertad para el jugador. Ahorita al futbolista lo ubican en un sitio, y le dicen: da patadas, hazle foul a éste».

-Hay más rigor táctico por parte del entrenador.

-Y el fútbol se jugaba, como yo lo vi y viví, tipo el «Cholo» Tovar, para generar espectáculo y, bueno, la pelota es de nosotros. No es que nos estén bailando.

-Era otro espíritu.

-Es que nosotros éramos amateur. Viajábamos en buseta. Fuimos a Barranquilla a jugar en camionetas alquiladas a los dueños de los abastos. Era un fútbol amateur, prácticamente. El «Cholo» Tovar, por ejemplo, estudiaba y jugaba al mismo tiempo.

El fútbol made in Venezuela

-Mi primer equipo profesional fue el Banco Agrícola y Pecuario. Luego jugué en el Deportivo Italia, donde nos conocíamos todos. Era uno de los equipos que traía más brasileños, y era un equipazo. Eran buenos jugadores que venían de equipos de primera división de Brasil, y aquí empezaron a nacionalizar extranjeros. Los europeos se hicieron capos en la Federación Venezolana de Fútbol y se implementó esta política. Pocos criollos llegaron a esos cargos. Yo fui amigo de todos los presidentes…

-Ah, pero tenía entendido que tú eras contestatario con respecto a la Federación. Que denunciabas.

-Claro que sí, pero yo los conocía a todos. El actual presidente Laureano González era hijo de españoles pero se sentía muy venezolano, y andaba en busetas como nosotros. Pero aquella era otra época, los dirigentes ni siquiera se sabían el himno nacional. Eso ya se acabó. Y salieron bastantes futbolistas. Claro, porque de primero estaba el béisbol, pero eso se jugaba en dos meses. ¡En cambio el fútbol se jugaba todo el año!

-¿Cómo ves el fútbol venezolano hoy, sobre todo el de selecciones? El proyecto de Dudamel.

-Como todos, nos equivocamos a veces. Al principio se equivocó, trayendo a puros hijitos de papá. Porque en el barrio hay mejores jugadores que los que él tenía. Uno los conoce, los ve y trata de impulsarlos.

-¿Y ahora?

-Ha mejorado. Y aquí empezamos a ver campos de fútbol desde 1999. Cuando yo jugaba el piso era una selva, había mucho maltrato del césped. Dominar una pelota era muy difícil con esa desigualdad en el terreno, pero nosotros nos adaptamos a todo eso, trabajamos bastante. Ahora los equipos tienen su grama artificial, su lugar de entrenamiento, ha mejorado la técnica del fútbol de los chamos. Vamos pa’lante.

-Desde que el Estado le metió billete al fútbol, se nota la mejoría.

-Sí. Me acuerdo que había un señor en el Estadio Nacional que, cuando medio llovía, nos sacaba a todo el mundo del estadio.

-¿Y el fútbol de las chamas?

-Ahora a las mujeres hay que respetarlas.

-¿Antes las mujeres jugaban fútbol a alto nivel o no se veía?

-Hace unos 30 años fue que empezaron a estar en competencias, y había chamas que a veces las regañaban y les decían: «Pareces una marimacha jugando al fútbol». ¡Pero si eso es lo mejor que hay! ¡Déjenlas que jueguen!, decíamos. Ahora las exportan a Estados Unidos, Europa. Las chamas están dándole un baño a los hombres, aunque ellos también han mejorado. El fútbol es eso: práctica y práctica y dale y dale. Es una disciplina que hay que respetar.

-Regresando al fútbol masculino, ¿llegaremos al Mundial?

-¿A este que viene (Qatar 2022)?

-A este o al siguiente…

-Sí, hay posibilidades. Ahora el fútbol se protege mucho, no como antes. Nosotros éramos nuevos en todas esas competencias regionales, los Sudamericanos y eso, y nos vapuleaban. Pero ahora estamos en todas las competencias, y tratamos de meternos. Tenemos buenos jugadores, y están bien entrenados. Eso es lo que hace falta para rendir en la cancha.

Mendocita cree que Venezuela tiene posibilidades de llegar a un Mundial. Foto: David Borges Revilla

Hablando de actualidad

-¿Qué te pareció el Mundial de Rusia 2018?

-Que haya ganado Francia, lo merecían. Tremendo equipo. La técnica de los jugadores franceses se impuso al físico de los croatas, los rusos, y otros equipos así. Ahorita, el que no tenga técnica, no puede jugar.

Vuelve al pasado: «Yo me acuerdo de tipos que jugaban conmigo en profesional, cobraban más y tenían más edad que Matusalén porque venían de Brasil, no sabían hablar español pero jugaban muy bien. La técnica. Ahora, uno reconoce que hoy a los jugadores los están preparando mejor».

-¿Por qué crees que los últimos cuatro campeones del mundo han sido europeos? ¿Qué diferencia hay entre ellos y los latinoamericanos?

-Es que es más difícil que los equipos latinoamericanos se traigan a los europeos, a que ellos no lo hagan con las estrellas que salen del fútbol de América. Para mí, el fútbol es sentirlo y es entrenarlo. Para mí, el que hoy no sea ambidextro tiene un hándicap. Es como si fuera un mocho escribiendo. Debe ser un entrenamiento diario, en la mañana, en la tarde, come esto, haz esto otro. Recuerda también que el fútbol ahora es una empresa.

-Tú crees entonces que hay mejor preparación en los europeos, que están mejor organizados.

-Sin duda, por lo que dije. El jugador de aquí, de América, es llevado a Europa a implementar un juego habilidoso. Los europeos no vienen a jugar a Brasil o Argentina, por ejemplo.

En esto concordamos, el entrevistador y el entrevistado: en que América Latina es una mina (no solo) de jugadores, no un lugar donde los futbolistas más talentosos vienen a desarrollarse. Porque el dinero está en los clubes de Europa.

Fiebre hasta el último respiro

-Cuando dices quiero ver fútbol hoy, ¿qué sintonizas?

-Yo cuando veo que un entrenador fue futbolista, a ese equipo lo veo, lo sigo. Pep Guardiola, por ejemplo, fue tremendo jugador y utiliza mucho eso que él vivió, lo trasladó a su visión de entrenador, eso de tocar la pelota. Pero el fútbol, la verdad, yo lo disfruto siempre, hasta las caimaneras.

-¿Sigues jugando?

-Sí, claro.

-¿Dónde?

-Allá en el 23 de Enero, en una cancha. Jugamos 10 contra 10.

-Entre amigos.

-A veces no. Yo tengo 73 años y me toca jugar contra tipos de 40, como el hijo mío que también fue futbolista profesional. El otro día me estaba marcando el nieto, y le dije: «Mijo, te voy a desheredar. Fuera de aquí. ¿Tú me vas a marcar a mí?». Es rápido el chamo.

-¿Asesoras, ojeas jugadores jóvenes?

-También he dado clínicas de fútbol con PDVSA en Colombia y otros lados, aquí. Y como tengo todavía un dominio de balón que me lo envidian muchos jugadores actuales… A los hijos míos les di bastantes coquitos para que aprendieran a jugar fútbol.

-Tú llegaste a jugar con un hijo tuyo, ¿no?

-Sí, con Luis Enrique.

-Pero fue en 1980 que te retiraste, si no me equivoco.

-Mira, yo no me he retirado. Es una fiebre que tengo.

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