Bartomeu en el declive del Barcelona

El papel de Bartomeu al frente del FC Barcelona es más que cuestionable: acá un perfil de su paso por el club.

Bartomeu Barcelona

El triunfo es una consecuencia, no un punto de partida. El año 2015 fue un espejismo. Esos laureles prematuros (triplete con Champions incluida) le permitieron a Josep María Bartomeu contar con un excesivo saldo a favor cuando asumió la presidencia del Fútbol Club Barcelona.

Desde entonces, una de las generaciones más exitosas de la historia del fútbol empezó su declive y con ello se han debilitado los cimientos de una entidad que se sostenía en gran medida gracias a los éxitos deportivos.

Se entiende y se espera que las transiciones entre una generación dorada y la continuidad de una entidad deportiva sean complicadas, pero no deja de ser importante ponderar que quien asumió esa transición terminó por fracasar en el intento. También vale entender las razones que condujeron a ese desenlace.  

Es cierto que durante los recientes años de esplendor del club, Bartomeu formó parte importante. Primero como miembro de la junta directiva y responsable de las secciones de baloncesto, balonmano y hockey (con Laporta); luego como vicepresidente de su amigo Sandro Rosell, y finalmente como presidente interino luego de la dimisión de este último por el Caso Neymar.

Pero no es lo mismo ser una figura intermedia, de ejecución y con un alcance limitado, que ser la máxima autoridad de uno de los clubes más importantes de la historia del balompié mundial.

Entre voces adeptas y contrarias, el perfil que define al ahora expresidente del Barcelona arroja un resultado claro: se trata de un hombre sencillo, normal. “Tranquilo y afable”, lo llegaron a llamar en medios como el ABC de España.

Coinciden además ambas posturas en que su perfil dista mucho de los que históricamente han comandado a la entidad blaugrana. Sin embargo, queda de manifiesto que esos rasgos no siempre implican una cualidad. Al contrario, esa tendencia a “esquivar conflictos” y a dirimir las diferencias simplemente cediendo han socavado poco a poco su propia autoridad e investidura hasta convertirlo en un factor negativo dentro de la entidad. Una posición de ese nivel en el Barcelona exige rasgos que Bartomeu nunca demostró tener.

Primeros pasos de Bartomeu en Barcelona

  • 2017. Venta de Neymar al PSG

La salida del astro brasileño dejó desde el principio muchas dudas en torno a las intenciones originales del club. La inestabilidad económica provocada por la elevada masa salarial -ampliamente denunciada por los opositores a la gestión de Bartomeu- era visible.

  • 2017. Llega Dembelé por 205 millones

El fichaje del francés no significaría una mala contratación si no fuera por la estratosférica cifra que pagó el club. Al tratarse de un jugador con poca experiencia, que apenas militó un año en un club de prestigio, su contratación fue un alto riesgo, confirmado a la postre por sus continuas lesiones y cuestionada vida extradeportiva.

  • 2018. Eric Abidal entra como Director Deportivo

El 19 de junio de 2018 se anunció la incorporación de Eric Abidal como Director Deportivo del Club. Abidal, amigo y defensor de Joan Laporta, había protagonizado algunas de las discrepancias entre la directiva, el vestuario y los opositores al presidente Bartomeu, de manera que su llegada dejaba en evidencia la intención de ceder ante la molestia cada vez más evidente de la plantilla contra la directiva.

  • 2018. Fichaje de Coutinho: 140 millones

El fichaje de Coutinho dejó una vez más en claro que la negociación y la gestión de fichajes no era una de las fortalezas de la directiva. El Barcelona sucumbía una vez más ante el mercado desembolsando una cantidad exhorbitante de dinero. Por un gran jugador, sí, pero con sobreprecio comparado con las grandes estrellas del fútbol -la Juventus pagó ese verano 119 millones de euros por Cristiano Ronaldo-.

Conflictos internos entre Bartomeu y la plantilla

  • 2019. 135 millones más: ahora es Griezmann el elegido

Tras el intento fallido de su fichaje en 2018, Antoine Griezmann desembarcó en Can Barça en 2019. Revalorizado después de un mundial excelso, el francés dejó un importante ingreso para el Atlético de Madrid.

Vale acotar que su actitud un año antes le hizo ganar detractores dentro del club y la afición antes de su llegada. Sumado a su elevado costo, fue una decisión más que ponía en tela de juicio la capacidad de la directiva al frente del club.  

  • 2020. Despido de Valverde y promesa de Xavi

En enero de 2020 la directiva del club tomó la decisión de destituir a Ernesto Valverde, luego de varios años de fracasos en la Champions League que coincidió con un repunte glorioso de su archirrival, el Real Madrid. Si bien la decisión tuvo sentido a la luz de esos resultados, el manejo de la situación (prometiendo incluso la llegada de Xavi Hernández como responsable del primer equipo) fue cuando menos mal manejada.

  • 2020. Campaña de desprestigio a jugadores y directivos

A principios de este año se hizo pública la contratación que hizo el club de la empresa I3 Ventures con la finalidad de crear campañas de desprestigio contra algunos jugadores, exdirectivos e incluso directivos en ejercicio del club. Esta noticia terminó de mellar la relación con la plantilla, en especial después de la admisión del propio Bartomeu (aunque con excusas) de que la contratación era efectivamente real.

  • 2020. El presidente enemigo de Messi

El 18 de agosto del presente año, el Barça sufrió la peor derrota en Champions League de su historia. Ese partido contra el Bayern de Múnich caló muy hondo. Tanto que el propio Messi, apenas unos días después, anunció su salida del club.

El astro argentino dejó evidencia de que uno de los motivos principales era su mala relación con la directiva, lo cual se agudizó durante las semanas siguientes con las tentativas de disputa legal entre el jugador y los responsables del club.

Así, lo que comenzó como una gestión prometedora, paulatinamente se fue desinflando. La gestión del club, incluso a pesar de las crisis de Laporta y Rosell, atraviesa uno de los peores momentos de este siglo.

Sin éxitos deportivos de categoría, con una deuda que se estima en unos 820 millones de euros, en medio del declive de muchas de sus figuras históricas, el FC Barcelona navega ahora sin rumbo. Lejos de la solidez que sus grandes rivales tienen y urgido de una conducción que restituya la confianza en un club que se dinamita poco a poco por todos los costados. Ese es el saldo de Bartomeu en los despachos del Barcelona.

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