El sabio Arsène Wenger, de los banquillos a las oficinas de la FIFA

Arsène Wenger es una de las mentes más poderosas en el mundo del fútbol europeo. Y ahora, esa mente está al servicio del futuro, en la FIFA.

Los años hacen al maestro. Y en el fútbol, esta máxima de la vida también se cumple a cabalidad. Cuando se empieza a ver este deporte como un fenómeno en constante mutación, lo único que queda es tratar de ir a su ritmo y acompañarlo. Esto es lo que hace el ex entrenador francés Arsène Wenger: estudiar el fútbol, no solo para ganar títulos sino para revolucionar la idea que tenemos de él.

En sus años como profesional Wenger no fue un futbolista destacado en las filas de los tres equipos en los que militó (FC Mulhouse, ASPV Strasbourg y el Racing Estrasburgo). Pero esto no le impidió comprender cómo funcionaba el fútbol, cómo podía hacer para que un jugador entendiese un sistema de juego o llevar a un equipo a jugar bien.

Su carrera dentro de este deporte despegó realmente cuando comenzó su etapa en los banquillos del Nancy y el Mónaco (entre 1984 y 1994), donde ganó la Ligue 1 y una Copa de Francia.

Luego de un breve paso por Japón, en 1996 llegó al Arsenal- casi como un desconocido- para sustituir a Bruce Rioch. El mismo que, a pesar de su corta estancia en el club londinense, fue el artífice de la llegada de Dennis Bergkamp, quien se convertiría en una de las leyendas del club. En esa primera temporada, Arsène Wenger logró quedar tercero en la Premier.

Lo siguiente fue la explosión de un equipo que jugaba bien y ganaba. Aunque algunos lo catalogaban de  indisciplinado, azaroso y arbitrario, era un equipo que había encontrado la armonía en el campo. Y Wenger era el responsable, más que nada por sus métodos revolucionarios para esos tiempos (psicólogos, nutricionistas).

El éxito de Wenger en Inglaterra

En su segunda temporada llegó el primer doblete (Premier y FA Cup), para repetir la hazaña en 2001-2002 y luego en 2003-2004. Aunque no todas las temporadas el equipo jugó al mismo nivel, ni obtuvo los mismos resultados, Wenger logró acumular 17 títulos durante 22 años en su paso por el Arsenal. Es, hasta ahora, el director técnico más longevo del equipo inglés.

Pero su habilidad no se limitaba solamente a manejar equipos eficientemente. También desarrolló un olfato increíble para detectar jóvenes estrellas que tenían potencial de convertirse en grandes jugadores y eran comprados a un bajo precio, para luego ser vendidos por grandes sumas cuando explotaban futbolísticamente. También aprendió el negocio.

Nicolas Anelka, Thierry Henry, Patrick Vieira, Robin van Persie, Cesc Fábregas, Theo Walcott. Estos son algunos de los nombres que pasaron por el club gracias a su gestión. Pero cuando se le ha preguntado en alguna entrevista por aquel jugador que se le fue de las manos y que nunca pudo fichar, contesta sin titubear. Aunque han sido muchos, Cristiano Ronaldo fue esa gran pérdida (tenía un precontrato, pero el Manchester United logró hacerse con el portugués).

De la mano de Wenger llegaron muchas estrellas al Arsenal, como su compatriota Thierry Henry. Fuente: futbol.com.mx.

La mente de Wenger al servicio del futuro del fútbol

Ya retirado de los banquillos (decidió dejar el Arsenal en 2017-2018), Wenger pasó a usar todo ese conocimiento para intentar trascender las normas del fútbol dentro de la FIFA. Ahora es director del desarrollo del fútbol mundial y miembro consultor en la International Board del organismo.

En esta nueva etapa ha intentado implementar nuevas reglas. Por ejemplo, el cambio en la regla del fuera de juego para dar ventaja a los atacantes o que los saques de banda sean ejecutados con los pies, como en el fútbol sala.

El fútbol es dinámico como el lenguaje. Y tarde o temprano, también se adaptará a los nuevos tiempos y a las nuevas formas de juego. Siempre lo ha hecho. Wenger lo sabe y por eso se adelanta al momento. Tal como en su llegada a los banquillos, quiere  estar preparado para lo que se viene.

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