El peso del 9: Braithwaite entre récords y maldiciones

Braithwaite heredó el «9» de Luis Suárez en el FC Barcelona. Pero ese número trae consigo un peso particular que solo el uruguayo logró cargar entre los antecedentes más recientes. ¿Podrá Braithwaite hacerle honor?

Final de la Champions League, temporada 2008-2009: el FC Barcelona cerraba una temporada espectacular y el escenario no podía ser mejor. Con 1-0 a favor, el equipo culé no dejaba de atacar. Cerca del minuto 70, Xavi Hernández tomó el balón, y con un rápido movimiento de cabeza vio el desmarque del centro delantero. Mandó el balón, que impactó perfectamente en la cabeza de aquella figura de 1.70 metros de altura: Lionel Messi. Pero, a todas estas: ¿Messi jugando de «9»?

Bonitos recuerdos de esa época dorada del Barcelona. Estoy hablando de un triplete que se consiguió con la filosofía del “falso 9”: con Messi entrando y saliendo del área, y un 9 aparente (solo en su camiseta) haciendo las funciones de extremo: Samuel Eto’o, quien un año después sería traspasado al Inter de Milán por solicitud expresa del entonces técnico del equipo catalán, Josep Guardiola. Comenzaba así un mito que pesaría sobre cualquier jugador que tuviese ese dorsal azulgrana.

La lista de los delanteros que sufrieron la “maldición” tiene jugadores de todas las gamas. entre los que podemos destacar a Zlatan Ibrahimovic, quien llegó al club en julio del 2009. El sueco fue parte del intercambio por Samuel Eto’o al Inter de Milán y fue el fichaje más caro hasta ese momento del equipo culé: poco más de 70 millones de euros.

El paso del gigante sueco por el Barcelona fue muy opaco. Su pleito con Guardiola fue famoso y, según la prensa, determinante en la salida de Zlatan del club. Fue posterior a la derrota que sufría el club catalán ante el Sevilla, 3 por 1, el 21 de agosto de 2010.

En cuanto a números, Ibrahimovic dejó registros modestos para alguien de su talla: 22 goles en liga, junto con 2 tantos marcados en la Champions, cayendo eliminados en semifinales por su antiguo club, el Inter de Milán.

El último día que Zlatan portó el «9» culé fue el 28 de agosto de 2010. Su salida dejó prácticamente en el aire dicho número, ya que tanto en los planes de Pep como en los de la directiva del club no estaba fichar otro killer de área nato.

Es así como el peso de la responsabilidad recalaría en Bojan, quien venía con la bandera de ser el “nuevo Messi”. Una promesa culé formada en las inferiores que no aguantaría la presión de jugar en el equipo. Apenas un año después fue vendido a la Roma, dejando el dorsal 9 huérfano. Otra vez.

El mito, maldición, leyenda, o como lo nombrara la prensa, crecía: nadie era capaz de portar el 9 catalán, aunque la filosofía del técnico Guardiola era clara: no habría centro delantero.

Desde mayo de 2011, mucho antes de que se confirmara la salida de Bojan, se hablaba del inminente fichaje de Alexis Sánchez. El chileno terminaría llegando en junio y exigiría el dorsal innombrable, en honor a su ídolo Ronaldo Nazário, quien lo usó en la temporada 1996-1997 y dejó registro de 34 goles en 37 partidos. A pesar del homenaje, Alexis se desempeñaría como extremo.

Sin embargo, fue de más a menos, quizás sumado a la debacle que fue sufriendo Guardiola, quien fue originalmente el que solicitó su traspaso. El delantero sumó apenas 47 goles y 32 asistencias en un total de 141 partidos. Muy lejos del promedio de su ídolo.

La llegada de Suárez: el cambio en la ideología de juego del Barcelona

La salida de Alexis Sánchez avivó más la creencia -que ya no parecía fantasía, visto lo visto- de que ninguno era digno de portar el 9 catalán.

Luis Suárez llegó a la entidad catalana en julio de 2014, proveniente del Liverpool, por 81 millones de euros. El máximo desembolso que el equipo culé había hecho hasta el momento por un centrodelantero. Pero se estaba fichando al delantero que ganó la Bota de Oro, empatando con 31 tantos a Cristiano Ronaldo.

Con su llegada, las rumores de que no aguantaría el peso del 9 no cesaron. En primer lugar, debido a que arrastraba una sanción de 4 meses y 9 partidos por el incidente contra Chiellini, que no le permitía ni siquiera entrenarse con el club. Además de eso, había que sumarle al chismorreo popular, el evidente aumento de peso que mostraba el en los partidos que disputaba con el Barcelona B, una vez fue le fue permitido jugar partidos no oficiales.

Suárez no llegó al Barcelona a sustituir a nadie. El equipo hasta ese punto no contaba con un centrodelantero nato, con base en la filosofía de Guardiola. La misma que buscaría ser replicada por sus sucesores, Tito Vilanova y Tata Martino.

Por eso, con la llegada de Luis Enrique, el FC Barcelona se proyectó a cambiar un poco esa filosofía. Lo que siguió después de la llegada del uruguayo, y cuando finalmente pudo jugar después de la sanción, cambió el rumbo del club:

  • Suarez formó parte del tridente más letal de Europa, con Messi y Neymar. Conectaron de forma tal que su buena relación se iría fuera de las canchas: Messi es compadre de Suárez.
  • El tridente el Barcelona firmó un total de 122 dianas al finalizar el primer año del uruguayo en la entidad. Individualmente, logró 25 goles en 41 partidos.
  • Al final de temporada 2014-2015, Barcelona celebró la obtención de su segundo triplete, luego de ganarle 3-1 a la Juventus de Turín. El uruguayo fue parte de la goleada.
  • Al finalizar esa primera temporada en España, el charrúa se consagró con 5 de 6 títulos posibles ese año. Esto incluye el Mundial de Clubes, que ganaron en diciembre a River Plate: 3-0 con dos goles de Suárez.

A partir de ahí todo fue in crescendo: Bota de Oro en su segundo año, con 53 goles en 48 partidos oficiales. Se rompía así el mito y el uruguayo pasaba a ser un referente del club.

Suárez no dejó de demostrar su nivel, siempre mostraba su garra charrúa y esa viveza al jugar que lo hacía destacar. Al uruguayo fácilmente se le podría decir que no es un «9» clásico: su función como cómplice de Messi y arrastrador de marca lo hacía entrar y salir del área constantemente. La salida de Neymar, en la temporada 2017/18, acentuó ese papel, jugando de doble punta con Messi.

Suarez dejó en el Barcelona los siguientes registros:

  • 283 partidos marcando un total de 198 goles y 97 asistencias.
  • 12 trofeos: 4 Ligas, 1 Liga de Campeones, 4 Copas del Rey, 1 Mundial de Clubes, 1 Supercopa Europea y 2 Supercopas de España.
  • Bota de Oro del año 2016.

La historia soñada tuvo su fin el 24 de septiembre del 2020, en una temporada atípica opacada por la pandemia. Su salida se vino después de la debacle que sufrió el Barcelona (8-1 ante el Bayern de Múnich en las seminifales de Champions League).

A pesar de los rumores de que Suárez aceptaría reducirse el sueldo y jugar como suplente, fue traspasado al Atlético de Madrid. Justificaba esto una reestructuración que se avistaba en el horizonte del Barcelona, debido a la crisis que venía arrastrando ya desde hace varios años. Particularmente, con fracasos consecutivos en la Champions League.

El fichaje improvisado de Braithwaite

Con la lesión de Dembelé antes de finalizar la temporada 2019-2020, y con una delantera mermada, al Barcelona le fue permitido fichar fuera de la ventana de traspasos a un jugador dentro de los equipos españoles. Braithwaite fue el elegido.

A pesar de que Dembelé desempeñaba labores de extremo, Braithwaite es un centrodelantero. El mensaje era claro: darle descanso a Suárez para el cierre de temporada, con la mira puesta en la Champions. Viniendo de un equipo que años atrás jugaba sin «9», ahora había una marcada necesidad de contar con un referente en el área.

En sus primeros partidos, Braithwaite demostró querer jugar y ganar minutos en la entidad azulgrana. Buscaba balones y peleaba entre los centrales, como replicando la forma de juego de Suárez.

Lo curioso de tema Braithwaite, más allá de su fichaje, fue la exigencia de la camiseta número 9 una vez que salió Suárez. Anteriormente se rumoraba que habría pedido la 10, ante la posible salida del capitán culé, Lionel Messi, que no se terminó de concretar.

¿Podrá Braithwaite aguantar el peso esa posición? Hasta este momento todo es incierto. Sin embargo, en los últimos partidos que ha jugado, son pocos los minutos que ha recibido en la nueva filosofía que intenta implantar Koeman, el nuevo entrenador.

Todo queda en manos de Braithwaite, que no sé si decir que le falta demostrar. Porque lo cierto es que no ha tenido minutos. Sin embargo, hay que recordar que su fichaje fue como reemplazo. No estaba en el panorama como «9» titular.

¿Volverá el 9 culé a quedar huérfano?

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