Maradona, excepción entre los futbolistas

Maradona ha partido. Y entre tanta polémica por su vida fuera de las canchas, nosotros nos quedamos con su fútbol.

Maradona

Una cancha enlodada, una pelota rota (si es que llega a pelota), unos zapatos que lastiman más de lo que protegen. En esas condiciones se han formado muchos de los más grandes futbolistas que han existido en la historia. Diego es uno de ellos. Maradona –así se le conoce formalmente, aunque quienes lo queremos sin conocerlo simplemente recurrimos a su nombre de pila– aprendió así, en un potrero que poco tenía de cancha, a entregarle el corazón entero al amor más grande de su vida: el fútbol.

Entrenar con zapatos nuevos, en canchas con grama al ras y con balones de esos suaves, sin una sola costura por fuera que te pueda lastimar, trae claras ventajas. Puede ayudar al desarrollo de jugadores más preparados, física y mentalmente.

Y ni hablar de la alimentación, las condiciones diarias de vida. Mientras unos aprenden su fútbol en canchas de grama artificial con tacos último modelo, otros van descalzos y patean un cuero roto en el potrero.

En algunos casos, esas condiciones marcan por completo lo que vendrá. Para Maradona, cada cancha era su potrero. Siempre jugó como si de ese divertimento entre amigos se tratara. Él mismo llegó a contar que, cuando finalmente tuvo acceso a un balón «de verdad», le parecía muy fácil controlarlo con soltura.

Cuando pateas un balón maltrecho en un terreno igual de impresentable para el “fútbol de bien”, las grandes glorias no son más que un sueño. Reflectores, miles de fanáticos gritando tu nombre, un trofeo mundial, continental, el gol más recordado de la historia. Todo eso puede pasar por la cabeza de un pequeño niño que gambetea a sus amiguitos en medio de un potrero.

La realidad es más difícil. Y muy pocos son los privilegiados para vivir esos sueños. Cuando se mezcla talento y amor por el deporte en un mismo cuerpo, pasan cosas que muchos creerían imposibles. Eso que no se aprende, que es instintivo y lo más humano del deporte, es precisamente lo que forjó a una figura como Maradona.

Diego lo logró. Otros como él, se tuvieron que conformar con verlo hecho una estrella. Pero, además, su pie izquierdo pasó a la historia del fútbol de tantas formas que cuesta enumerarlas. Maradona es una excepción entre las excepciones.

Pero las excepciones también se van

Este miércoles 25 de noviembre, Maradona nos recordó que incluso las excepciones se despiden para siempre algún día. Un paro cardiorrespiratorio acabó con la vida de Diego, apenas días después de haberse tenido que someter a una operación de emergencia en la cabeza.

Dentro de la cancha, Maradona era insuperable. Fuera de ella, cometió muchos errores. Su vida de excesos le ha pasado factura muchas veces. Y la de este miércoles, fue la última de ellas. Drogas, alcohol, un comportamiento visceral y acusaciones de maltratos y otras perlas ensombrecieron la imagen del Diego que pateaba las pelotas con la zurda.

Hay quienes dicen que en realidad, ese que conocimos en las canchas había muerto ya hace mucho. Otros, alegan que nunca se irá. La memoria y el amor pesan, especialmente en los lugares que conocieron la alegría gracias a sus gambetas y hazañas.

Esa postura parece resumirse a cabalidad en las palabras que le dedicó en algún momento el escritor Roberto Fontanarrosa: “Qué me importa lo que Diego hizo con su vida, me importa lo que hizo con la mía”.

Maradona Bombonera
Palco de Maradona en La Bombonera, el estadio de Boca Juniors, encendido tras su muerte. Foto: Twitter.

Napoli, eterna casa de Maradona

Sus logros deportivos son innumerables, pero hay dos momentos que destacan sobre el resto: la Copa del Mundo 1986 y la Copa UEFA 1989, único campeonato europeo en la historia del Napoli.

En Cuartos de Final, Maradona marcó uno de los 3 goles que supuso la remontada contra la Juventus, luego de perder 2-0 en la ida. Luego, en Semifinales, el argentino participó en los 4 goles contra el Bayern de Múnich, aunque ninguno lo marcó él. En la final, contra el Stuttgart de Klinsmann, anotó una vez y asistió 3 de los 5 goles del global.

Diego brilló también antes en Barcelona y es histórico para Boca y Argentinos Juniors. Pero nada como su amor compartido con el club y la ciudad de Nápoles. Apenas a unas horas de su partida, ya el escenario de sus grandes triunfos en Italia ha sido rebautizado en su honor.

Lo confirmó vía Twitter el propio alcalde napolitano, Luigi di Magistris. El San Paolo, desde hace años marcado por la imagen de su gran “10”, ahora también llevará su nombre: estadio Diego Armando Maradona.

Cuando la alegría de un país fue Maradona

Basta remitirnos a un partido en particular para dimensionar al “10”: Cuartos de Final de la Copa del Mundo de 1986. México era el territorio neutral donde se veían las caras dos rivales más que deportivos.

Apenas cuatro años antes, se vivió la guerra de las Malvinas, durante la cual los ingleses arrebataron por la fuerza un territorio argentino. La revancha sería en la cancha. Y en esa guerra, Argentina tenía al mejor de los soldados.

En solo 4 minutos, poco después de comenzar el segundo tiempo, Diego Armando Maradona cumpliría con un sueño que a nadie se le podía siquiera ocurrir: dos goles que pasaron a la historia y que se convirtieron en la alegría de todo un país. Se recuerdan más que el propio trofeo, que levantaron tras ganar dos partidos más.

Los dos goles no solo fueron suficientes para ganar el partido, a pesar de que Lineker descontara cerca del final. También, el drama que acompañó a las dos anotaciones terminó por redondear una épica casi espiritual –con todo y pecado incluido– que el propio Maradona terminaría por ratificar más tarde.

“Habrá sido”, respondió Diego a una pregunta del periodista argentino Néstor Ferrero: “Diego, ¿habrá sido la mano de Dios, entonces?”. Así nació la leyenda de la intervención divina y la ascensión de Maradona a estatus de deidad, según Andrés Burgo, autor del libro El partido.

El otro gol no incluyó divinidad alguna más allá del prodigio de Maradona moviendo el balón con sus pies. La humillación de dejar tirados a casi todos los rivales a punta de gambeta es lo más cercano a una reivindicación que tuvieron los argentinos sobre las Malvinas, y así lo vivieron ese día. Diego se convirtió en el héroe predilecto de Argentina.

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