La huella de Savarese en Estados Unidos

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La vida futbolística de Giovanni Savarese va a la par de la segunda vida del fútbol estadounidense. Aunque su carrera empezó en el Deportivo Italia (Venezuela) cuando apenas tenía 15 años, fue en realidad 10 años después que emergió el Gio que conocimos de la Vinotinto.

En MetroStars, Savarese es uno de los goleadores históricos. Fuente: lastboyos.wordpress.com

Fue en 1996, cuando el delantero nacido en Caracas se incorporó al MetroStars (actual New York Red Bulls) a través del draft que inauguró la Major League Soccer. Desde entonces, se convirtió en el goleador referencia del club. Anotó 13 goles y estuvo empatado en el séptimo lugar de toda la liga ese primer año, y los dos siguientes volvió a liderar el ataque del equipo, con 14 goles en cada temporada. En 1998 fue traspasado a New England Revolution y, tras pasar por Italia, con Perugia y Viterbese, y el fútbol británico (Swansea City y Millwall), finalizó su carrera en la MLS con Long Island Rough Riders, previo paso por Venezuela con el Italchacao. En 2007 fue exaltado al Salón de la Fama del fútbol estadounidense. A 8 años de su retiro, a finales de 2012, asumió su primer equipo profesional como técnico: New York Cosmos de la NASL, segunda liga de Estados Unidos. Allí fue campeón dos veces y recibió la confianza de los Portland Timbers en la MLS, donde ya marcó su nombre en la historia de la liga.

Segunda historia Savarese-MLS

Antes de su experiencia con el Cosmos, ya había llevado la división de proyectos juveniles del Red Bull y en la 2007-2008 recibió el galardón como mejor entrenador de la categoría sub-16 en el país, pero lo mejor todavía estaba por llegar. En diciembre de 2017 se anunció su incorporación como DT del Timbers, equipo con el que comenzó dejando mucho que desear. De sus 5 primeros partidos, 3 terminaron en derrota y 2 se saldaron con empate: 2 puntos de 15 posibles, con 6 goles a favor y 12 en contra. Pero hizo el ajuste y, de la derrota 3-2 contra el Orlando City el 8 de abril, pasó a convertir al conjunto en un bloque «invencible». En total, estuvieron más de 4 meses sin perder un partido por la liga (si cayeron en cuartos de final de la Copa) e igualaron el récord absoluto: 15 partidos invictos. Sus verdugos fueron los Vancouver Whitecaps. El equipo canadiense ganó en cancha del Timbers 2-1 impidiéndole al venezolano ser dueño absoluto de la marca, que ostentaba el Colorado Rapids de la temporada 2016 y el propio Portland en 2013. Sin embargo, el futuro de su equipo parece lo suficientemente positivo todavía: actualmente, ocupa el tercer lugar de la Conferencia Oeste, con un déficit de 5 puntos con respecto al líder, FC Dallas. Sin embargo, al tener dos partidos jugados menos, podrían ponerse de primeros ganando esos encuentros.

Una liga menor

Cuando en 1975 Edson Arantes Do Nascimento, Pelé, decidió dejar al Santos, el club de toda su vida, y terminar su carrera con el New York Cosmos, parecía por lo menos una locura. A nivel deportivo, claro. Lo económico es otro asunto. Dos años después, lo siguió Beckenbauer, y en 1978 Cruyff firmó con Los Angeles Aztecs, y así se fue formando la tendencia de jugadores que asumían como destino el fútbol estadounidense en las instancias finales de sus carreras. 40 años después, han cambiado muchas cosas. La NASL (liga en la que jugaron los tres históricos) dejó de existir en 1985, en 1996 se comenzó a jugar la actual Major League Soccer (promesa para obtener el Mundial de 1994) y desde entonces el fútbol norteamericano no ha hecho sino crecer. Cada vez son más las estrellas que buscan cerrar sus carreras en suelo estadounidense. Actualmente, por nombrar solo algunas de ellas, en la MLS juegan Ibrahimovic, Rooney, Schweinsteiger, Giovinco o David Villa. Pero antes estuvieron Kaká, Beckham, Lampard, Pirlo, Gerrard, Thierry Henry, Drogba y hasta Alessandro Nesta. Sí, todos llegan pasado el tiempo de su mejor fútbol, pero sus incorporaciones aportan mucho más que dinero en ventas de camisetas o publicidad: experiencia, mentalidad ganadora y enseñanzas para quienes, en situaciones menos ventajosas, se están formando en la liga, al propio torneo y al balompié estadounidense en general. De ahí que no parezca descabellado que, dado el crecimiento de la liga, el futuro de Savarese como entrenador vuelva a ser marcado por la MLS: ¿quizá el salto a una liga en Europa, o alguna de las grandes de Suramerica?