Rosmary Lujan Solarte, entre la jabalina y el rugby

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Foto: guisdesouza/Pixabay

Muchos atletas venezolanos se encuentran en tierras foráneas con el objetivo de seguir desarrollando su talento deportivo y representar al país en competencias internacionales. Solemos caer en el desconocimiento del gran esfuerzo que hacen hombres y mujeres para mantenerse el nivel en la alta competencia.

Conocimos el caso particular de Rosmary Nailet Lujan Solarte, con quien pude comunicarme vía WhatsApp, una atleta de grandes habilidades ya que en la actualidad juega rugby en el Club Argentino de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires.

Aunque ella proviene del atletismo, específicamente del lanzamiento de jabalina, de hecho se puede decir que es de las pocas atletas que están cumpliendo su ciclo olímpico en dos disciplinas.

Inicialmente con la jabalina participando en los Juegos Bolivarianos de Santa Marta 2017 y, luego, con el rugby donde alcanzó la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018.

Conserva un amor profundo por la jabalina, pues de hecho participó este sábado 6 de mayo en el provincial de Mar Plata bajo esta disciplina, y el domingo 7 jugó rugby.

De verdad se debe tener una gran condición física para realizar esta proeza deportiva; posiblemente sea por su genética y porque proviene de la población zuliana de Bobures: «De mi pueblo dicen que lo atletas son naturales y es algo que llevamos en la sangre», afirma la misma Rosmary que hasta softball jugó.

En ese sentido, esta venezolana que hoy se destaca en los mejores campos del rugby argentino, empezó a practicar atletismo a los 8 años de edad en el colegio: «Era corredora de 60, 80, y también llegué a correr 100 metros en las categorías menores. Hice una pausa porque también jugaba softball, fui a la selección del estado Zulia; eso fue un paréntesis, descuidando un poco el atletismo. A los 18 años me voy a vivir a Maracaibo y allí retomo el atletismo. Participé en dos juegos escolares: 2007 en lanzamiento de jabalina, en el 2008 participé en el heptatlón».

Pero se mantenía viva la llama del softball: en el año 2011 dijo presente en los Juegos Nacionales aunque con el uniforme de Trujillo.

Así se mantuvo en ese devenir polideportivo, hasta que en el año 2013 comienza su carrera dedicada a la jabalina. De inmediato consigue el subcampeonato nacional para luego mantener siempre una hegemonía en los primeros lugares en campeonatos nacionales.

«En el 2015 fui a los juegos olímpicos universitarios, celebrados en Corea del Sur; estuve en los Juegos Bolivarianos en Santa Marta, Colombia; he participado en varios Prix», expresó Rosmary, que por algunos inconvenientes que escaparon de sus manos no pudo asistir a los Juegos Centroamericanos y del Caribe en jabalina recientes, sin embargo es allí que inicia su periplo en un deporte rudo y de mucho contacto.

«Ellos decían que tenía potencial para el rugby»

Tuvo firmeza y convicción para asistir a los Juegos Centroamericanos.

«Me brindan entrar a la preselección nacional de rugby y ganarme el puesto para ir a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, es allí donde empiezo jugando rugby, donde obtuvimos la medalla de plata en esos Juegos Centroamericanos y del Caribe», comenta, y dice que conoce esta disciplina gracias a una amiga que también lanzaba jabalina, a través de ella conoce a los entrenadores que desde un principio insistieron que practicara rugby pues le veían potencial por su físico.

Confiesa que les decía «no», hasta que un día se decidió: «Me invitaron al módulo de la preselección, me hicieron pruebas físicas, quedé en la preselección y estuve en un proceso de 15 días concentrada para luego ir a los Juegos. De las jugadoras nuevas solo quedamos tres, así fue como llegué al rugby».

Su adaptación va poco a poco aprendiendo los fundamentos de este deporte, calificando su experiencia en Argentina como interesante. Compite en el torneo local en Bahía Blanca para clasificar al regional, que sería medirse en Mar de Plata, luchando para llegar al nacional de clubes.

Destaca que, en el caso del rugby masculino, los argentinos son los primeros en el continente, pero en el femenino se encuentra Brasil, seguido de Argentina y Colombia que viene teniendo un gran nivel en los últimos años. «Aquí en Argentina el rugby es un deporte muy famoso, existen muchos clubes», dice.

Por otro lado, varias jugadoras de rugby venezolana, entre ellas Rosmary, están recaudando fondos para asistir a un Seven en Roma.

Esta joven atleta no ve con mucha esperanza su participación en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 debido a diferentes inconvenientes federativos, no obstante mantiene su sueño de asistir a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, ya que mantiene en su formación que los atletas son seres con gran fortaleza capaces de lograr sus objetivos sin importar las adversidades.

Escuchando las declaraciones de la zuliana, percibo que es una mujer que ama el deporte con su alma y por eso se mantiene fija en sus metas en el extranjero, también con la ilusión de prepararse para llegar a ser entrenadora o preparadora física.

Eso significa que nuestros atletas son loables y dejan todo para representar a su patria.