«The Anormal One» o quién es realmente Jürgen Klopp

«Me encanta el fútbol de lucha: días lluviosos, campos pesados y ver a los futbolistas con la cara sucia sin ganas de jugar por las próximas cuatro semanas».

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Foto: annca / Pixabay.

Mide 1,93 centímetros, por lo que no sabemos por qué no se dedicó al baloncesto. Mejor así. Incluso para quienes lo odian con determinación, pues tendrían que buscar a otro menos simpático y fabulador.

Tal vez por esos atributos es que Jürgen Klopp resulta muy popular en Alemania, sobre todo. Cuando fue director técnico del Borussia Dortmund, llevaba a sus jugadores cada Navidad a un pub para tomar cervezas y comer frituras y embutidos con sus hinchas y contrapartes. Lo importante es sentirse uno más de la manada.

Nació en 1967, en Stuttgart: por eso es hincha del club que lleva el nombre de su ciudad natal. Su padre fue portero y él mismo jugó como delantero y, posteriormente, como lateral derecho en el Mainz 05 germano, con el que anotó 56 goles y dio 6 asistencias en 340 partidos oficiales.

Fue un jugador reconocido por la afición debido a su carisma, aunque tuviera «pies de cuarta división y un jefe de primera división» en sí, como se describe. La consecuencia directa de ello fue la obtención, en 1995, del diploma en Ciencias del Deporte de la Universidad Goethe en Frankfurt. Su tesis fue sobre… el caminar.

Cuenta la leyenda que Klopp, ya como entrenador del Mainz 05, llevó a todo su equipo a un remoto lago en Suecia donde no había electricidad ni comida, y así estuvieron durante cinco días. Posteriormente, habría dicho que regresaron a Alemania más fuertes y más unidos que nunca.

Las locuras alemanas de Klopp

Seguramente, si hubieras tenido un entrenador que te hiciera pasar hambre y rigores innecesarios, pensarías que está de manicomio. Pero la cordura reina en sus dominios futboleros.

Desde el banquillo del Mainz 05 logró evitar el descenso del equipo a tercera división en 2001, y dos temporadas después logró hacerlo ascender a la Bundesliga, la máxima categoría del fútbol alemán.

Ese equipo llegó a disputar la Copa UEFA (ahora Europa League) en la 2005/06, un hito del club, para ser eliminado por el Sevilla, posterior campeón de esa edición. La siguiente temporada fue un desastre, con el Mainz bajando a la segunda división luego de breves laureles que sus seguidores aún recuerdan.

Con el Dortmund comenzó lo que llamamos «la era Klopp», con el típico 4-3-3 de juego vertical, siempre rápido y vistoso. Ya en su tercera temporada como entrenador del Borussia (2010/11) logró coronarse campeón de la Bundesliga, y al año siguiente alcanzó el doblete nacional (liga y copa).

Todos recordamos aquel 5-2 en la final de copa contra el Bayern Munich de Pep Guardiola (su gran rival como entrenador), una locura total para un equipo que empezó a aspirar a todo apostando a las semillas del club.

Ante el Bayern disputó la final de la Champions League en 2013; la perdió 2-1, pero apenas era el comienzo de una trayectoria como entrenador envidiable si hablamos desde el punto de vista del juego y los casi triunfos.

Dirigió al conjunto negriamarillo en 318 partidos oficiales, con un palmarés más que aceptable: 2 Bundesligas, 1 copa local y 2 supercopas germanas.

You’ll never (ever) walk alone

En 2015 llegó a Liverpool, gracias a un modelo matemático que lo señaló como el fichaje ideal, para disputar tres finales (League Cup británica, Europa League ante el Sevilla, Champions League contra el Real Madrid), pero sin ganar ninguna. Hasta el sábado 1° de junio pasado, como todos sabemos.

No fue un gran proceso de adaptación, sino más bien de asimilación: el himno que decora sonoramente el Westfalenstadion es el mismo que hace llorar a millones en Anfield Road. ¿Coincidencia o elección de Klopp?

Por otro lado, el tipo de juego que gusta al alemán es propio de la Premier League, la mejor liga del mundo a mi juicio.

Siempre vertical, de un ritmo tremendo y con entrenadores que suelen hacer cambios inesperados que voltean partidos en pocos minutos, la liga inglesa da a Jürgen Klopp la oportunidad de acrecentar su obsesión y prestigio a los más altos niveles.

Esta vez, llegó a un club con un dueño dispuesto a gastar decenas de millones en porteros, defensas y delanteros sin escatimar. La plantilla del Liverpool, que logra récords en Premier para perder ante un superlativo Manchester City (otra vez Pep), es tan envidiable por su calidad como por su juventud.

Enamora por el juego que impone a sus jugadores, mas no se llena de títulos con los reds, salvo por la merecida Champions del presente. Tal vez sea porque gusta más del heavy metal que de una «orquesta silenciosa» (para referirse a Arsène Wenger).

Dijo en una rueda de prensa, para no compararse con Jose Mourinho: «No me gusta describirme a mí mismo, pero soy ‘The Normal One’. Soy un tipo completamente normal». Pero no oculta que los jugadores «locos» son sus mejores pupilos.

Entonces, ¿quién es realmente Jürgen Klopp? Tras releer todo lo que llevo escrito, mejor lo apodaría «The Anormal One».

Porque de paso, siendo quien es en un contexto tan opulento, el tipo es de izquierda.