Perfil del entrenador: José Pékerman

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El argentino José Pékerman vivió días muy duros cuando su carrera como futbolista todavía era joven. A los 28 años, siendo aclamado por el público colombiano gracias a su entrega con Independiente de Medellín, una lesión doméstica (rotura de ligamentos de la rodilla levantándose de la mesa en su propia casa) acabó con la aventura.

Él mismo recuerda aquellos tiempos: “Yo me apuraba con la recuperación, pero la rodilla se me inflamaba. Una mañana le dije a mi esposa que nos íbamos para Argentina, que necesitaba estar en un lugar de confianza, olvidarme de tanto afecto. Estaba a un 50%, hubiese podido seguir jugando, pero quiero tanto al fútbol que no podía jugar dando ventajas”.

Había disputado hasta entonces 101 partidos con el conjunto colombiano, en los que marcó 15 goles (una media bastante buena para un contención), y dejó muy buena base a la relación con el fútbol neogranadino que finalmente lo ha llevado a dirigir a la selección ya por más de 6 años.

Trayectoria en los banquillos

Ya retirado de las canchas, a Pékerman le tocó reinventarse taxista por las calles de Buenos Aires para sostener económicamente a su familia, aunque nunca olvidó su pasión. Se formó en educación física, kinesiología y, posteriormente, fungió en clubes locales como segundo entrenador: Argentinos Juniors, Estudiantes de Caseros y Chacarita Juniors, además de un breve paso por el Colo Colo de Chile.

Para 1994, logró hacerse cargo de las selecciones argentinas sub-17 y sub-20, aunque no llegaba con grandes pergaminos como técnico, y comenzó su revancha personal. En 1995, alcanzó el tercer lugar del Mundial sub-17, en Ecuador; pero la gran alegría llegó, ese mismo año, en Catar: campeón del mundo sub-20, un título que repetiría dos años más tarde en Malasia, y una vez más, en 2001, en Argentina.

En su palmarés debemos sumar el oro en los Panamericanos de 1995 y los Suramericanos ’97 y ’99.

Después de eso, su destino era claro. En 2004 asumió la responsabilidad más grande de su vida hasta el momento, especialmente siendo argentino: la selección nacional absoluta, de cara a la Copa del Mundo Alemania 2006, en la que terminaron cayendo en cuartos de final con los locales. Fue amarga esa definición por penales.

Regreso a «su» Colombia

Cuando la Federación Colombiana de Fútbol lo anunció en enero de 2012 como seleccionador nacional, Pékerman no era un extraño en esos predios: sus años en Medellín lo acompañaban, pero también su paso por la selección argentina y los clubes mexicanos Toluca (2007-2008) y Tigres UANL (2009).

En su primer partido oficial, ganaron de visitantes a Perú 0-1, aunque el siguiente, en territorio ecuatoriano, perdieron por el mismo marcador. Después de eso, ganaron 4 seguidos, con un solo gol en contra, y aunque luego no fueron tan constantes, mantuvieron el segundo lugar de la eliminatoria suramericana a Brasil 2014, y así fueron a su primer Mundial desde Francia 98. Pékerman les devolvió glorias ya lejanas, pero especialmente el juego que parecía en el olvido, el de los noventa, ese de buen toque encabezado por las caricias al balón de Carlos Valderrama.

Su suerte en el Mundial de 2014 la conocemos bien, es todavía cercana: fueron de los mejores del torneo, pero tropezaron con los locales en cuartos de final, 2-1, en un partido que pudo ser de ellos y marcado por un arbitraje muy cuestionado. Se habla hasta estos días de beneficio a los anfitriones.

A Rusia 2018 llegan como cuartos de Conmebol, aunque hicieron una eliminatoria bastante redonda: 27 puntos a razón de 7 victorias, 6 empates y 5 derrotas. En ellos, promediaron 1,05 goles en contra, aunque solo marcaron 1,16 por encuentro. Ahí, en la falta de pegada en algunas ocasiones, radicó el no haberse ubicado más arriba. De hecho, a falta de poco más de una semana de debutar contra Japón en la Copa del Mundo, la falta de gol todavía preocupa en Colombia.

Tiene como ventaja la experiencia ganada en estos años, que se refleja en una convocatoria que mantiene la base que los encumbró en Brasil 2014 y algunas adiciones jóvenes de buena actualidad. Su promedio de 27,6 años da cuenta de la madurez por la que se decantó Pékerman para su plantilla en el torneo: lleva a varios jugadores en su mejor momento, y buscarán demostrarlo sobre el césped ruso.

El fútbol de Pékerman

De sus años en el eje de la cancha proviene, posiblemente, su apego por el orden táctico. Siempre trata de sacar al terreno equipos que jueguen de esa forma, teniendo en James Rodríguez y Juan Guillermo Cuadrado a sus mayores excepciones: el primero, con más libertad de transgresión en pro de la creatividad; y el segundo, por su explosividad y velocidad, que pueden desequilibrar por sí mismas un partido enredado.

Entre sus formaciones favoritas con Colombia, privilegia el 4-2-3-1, especialmente desde la lesión de Falcao antes de Brasil 2014, que significó un vacío peligroso en ataque. Aunque el regreso del «Tigre» puede hacerlo retomar el esquema con 2 delanteros, el resto no cambia demasiado.

Juega con defensores que tratan de salir por el medio y laterales de subida, aunque no suelen desprenderse al mismo tiempo. En el medio, le gusta el doble pivote, el control de la situación: estabilidad a la hora de salir o recuperar los balones.

Los ya nombrados talentos juegan a los lados con más movilidad para alimentar a alguno de sus delanteros, normalmente buscando la zona central, y respaldados a sus espaldas por alguno de los carrileros. Es decir, suelen ser muy frontales y asfixian en ataque, porque tienen velocidad física y mental para resolver jugadas de peligro en las cercanías del área rival.

Las figuras de Carlos Sánchez y Abel Aguilar son fundamentales en el mediocampo, pues son los responsables de mantener ese orden y el ida y vuelta, en esto último especialmente involucrado Aguilar. Sánchez es el que suele quedar con los centrales cuando el conjunto juega con balón dominado a partir del tercer cuarto de cancha: es su cerrojo.

Jamez Rodríguez (10), Carlos Sánchez (6) y Abel Aguilar (8), el eje táctico de Pékerman.

Se enfrentarán en el grupo H a tres selecciones muy distintas. Deberán mantener su apego táctico y el orden de sus posiciones para aplacar la verticalidad y velocidad de Senegal, así como a la explosiva Japón. Contra Polonia, quizá el más difícil de los rivales de primera ronda, les tocará un partido duro y en inferioridad física.

Allí, Pékerman podría optar por un esquema más conservador que ya ha probado anteriormente, con suerte dividida (primero ganaron de visita en Bolivia y luego salieron goleados de Argentina, ambos partidos por eliminatorias): incluir un tercer mediocentro para evitar el dominio del rival en esa área, dejando a dos para la creación y un solo punta: 4-3-2-1, una dura alcabala que sofoque la ofensiva polaca, con especial atención a los desmarques de Lewandovski y evitar los balones filtrados. De su juego aéreo será más difícil protegerse.

Los 0,85 goles encajados en 74 partidos con la selección Colombia respaldan con amplitud su trabajo defensivo y el espíritu de bloque que ha logrado imprimirle a sus jugadores. Con esa credencial aspira, junto con los 23 convocados para la cita, a mejorar lo hecho hace 4 años.


Segunda entrega de un seriado sobre los entrenadores de las selecciones Conmebol que dirán presente en Rusia 2018. A continuación, puedes leer el primero:

#Rusia2018 Perfil del entrenador: Ricardo Gareca