Tres piezas musicales para olvidar el final de Juego de Tronos

La recién finalizada serie nos ha dejado algunas piezas que trascienden al audiovisual. No, no hablamos de la canción de la intro.

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Imagen: All_characters/Pixabay

Sí. El final de la serie que marcó esta década fue decepcionante. Las razones son muchas y no las discutiré en esta ocasión. Pero si algo no decayó durante la última temporada de Juego de Tronos (GoT) fue igualmente la gran constante de calidad que dejó el show: su música.

Destacó junto a otros elementos, como las actuaciones y la fotografía, el trabajo de Ramin Djawadi. Algunas de las piezas creadas por el compositor alemán para la serie ya lo han trascendido. Forman parte de mi biblioteca musical y me acompañan de vez en cuando en mi trabajo frente al teclado.

¿La razón? Sencilla: Djawadi fue capaz de hacer un perfecto acompañante del audiovisual, que a la vez funciona sin problemas a su margen. A veces, me atrevo a decir, le llegó a robar cierto protagonismo a las escenas que debía acompañar: fue por momentos el Joker de Heath Ledger.

Ejemplos hay muchos. Pero ninguno, creo, como Light of the Seven (Luz de los siete). Sin esa pieza, una escena memorable podría no serlo tanto. De hecho, los 9 minutos de dicha escena están guiados más por el aspecto sonoro. Normalmente, es al revés: las imágenes guían a la música. Pero este no fue el caso: la cadencia y el movimiento partían de las notas de Djawadi: y son las que perduran más allá de la serie.

Mi segunda elección entre las incontables piezas musicales de GoT sale precisamente de la última temporada, la que muchos consideran aborrecible. El tercer capítulo de esta temporada nos dejó una de las secuencias mejor trabajadas musicalmente, tanto por la calidad de la pieza como por la coherencia que tiene con la historia que cuenta.

El final del Rey de la Noche pudo parecer abrupto en términos narrativos. Nos construyeron durante siete temporadas al «gran enemigo», comandante del ejército de los muertos, y se lo llevaron como si nada. Pero musicalmente, no había una forma mejor de hacerlo:

Es una fiesta. Todos beben, conversan, celebran: Edmure Tully, tío del Rey en el Norte, Robb Stark, se acababa de casar con la hija de ser Walder Frey. Pero no era tan sencillo.

Robb era quien se había comprometido a ese matrimonio que uniría las casas Stark y Frey, por lo que Walder quería venganza. En medio de la celebración, Catelyn, madre de Robb, ve cómo cierran las puertas del salón, comienza a temer lo peor, y tiene razón.

Inmediatamente, los músicos comienzan a tocar «Las lluvias de Castamere». Catelyn reconoce las notas, que se han convertido en un himno de la casa Lannister, en guerra para entonces con los Stark. Pero ya era demasiado tarde. Los Stark fueron traicionados por los Frey y los Bolton, y la masacre se llevó a la propia Catelyn, Robb, su esposa Talisa (embarazada), el lobo de Robb y casi todo su ejército:

Por si fuera poco, esta versión incluye en la voz a Serj Tankian, vocalista de System of a Down, y una de las voces más relevantes del rock en el último par de décadas. Si con esto no se olvida el final de la serie, nada logrará la hazaña.