Un repaso a medicinas tradicionales de tres continentes

¿En qué se relacionan los distintos modos tradicionales de practicar la medicina, fuera del examen occidental?

BannerMedicina vitalistaSalud

Por:

Foto: Pixabay

La gota de Anna Molly

Leyendo sobre las llamadas medicinas étnicas, vitalistas, tradicionales, alternativas… recuerdo la película La favorita, del director Lanthimos, y la escena en la que aparece Abigail Masham con un cataplasma de hierbas que alivia a la reina del malestar que padecía por la gota y, anterior a esa escena, recuerdo también que a la reina le aplicaban infructuosamente bistecs sobre la zona inflamada.

La gota es un síntoma doloroso de inflamación articular que se produce por exceso de ácido úrico en el organismo. ¿Qué mejor manera para mitigar el ácido úrico si no es con más ácido úrico? Obviamente, si este tratamiento se utilizaba en su época era solo por ignorancia.

El caso es que ese cataplasma que menciono nos muestra un conocimiento básico en todas las culturas que, aunque solemos desdeñar, es la base de la farmacéutica que conocemos hoy en día: la etnobotánica.

Alrededor del mundo encontramos diferentes ejercicios medicinales, muchos más antiguos que la medicina occidental y que, sin embargo, no cuentan con el respeto y reconocimiento que merecen. Todas las medicinas tradicionales poseen un repertorio botánico amplio para sanar transmitido oralmente de generación en generación. Los tratamientos suelen acompañarse de ceremonias que sanan el espíritu, pues son muchas las culturas que coinciden en que si no hay una mente y un espíritu sano, las enfermedades permanecen.

Para los más escépticos, revisaremos algunas etnias alrededor del mundo, de las cuales varias prácticas medicinales han sido reconocidas incluso por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Algunos casos

América

Etnia Kuna Tule

Sus pobladores habitan entre Panamá y Colombia. La medicina que aplican es famosa por sus cantos terapéuticos y conocimientos botánicos. De acuerdo a su cosmogonía, las primeras personas que existieron fueron las plantas y por eso son seres más cercanos a los creadores. Durante la sanación de un enfermo se canta a las plantas, se sueña con las plantas, el enfermo puede llegar a conversar con ellas.

Muchos pueden manejar ambas terapias. El sumaquet es el cantor y el inadulet el botánico, pero solo el nele (chamán) es capaz de hacer los diagnósticos, a través del tabaco, y definir el tratamiento para cada paciente. Otro elemento importante es que en esta cultura se reconoce que muchas enfermedades no son físicas sino psíquicas y, por eso, se debe limpiar el alma del paciente. De lo contrario, el cuerpo seguirá enfermando.

Los enfermos se internan mínimo por 16 días en un cuarto que solo tiene una hamaca. El aislamiento puede durar años si es necesario y son tratados con plantas que fortalecen la sangre y el espíritu. Son atendidos por una anciana y una niña de cuatro años, y tienen una dieta rígida sin carnes ni condimentos.

Sus cantos terapéuticos como medio de sanación son muy famosos. Algunos cantos pueden durar horas, otros días y, cuando son entonados, no se repiten. En ellos están las historias de las plantas medicinales, de la madre y el padre de cada planta; quién es esa planta, cómo fue parida.

A las prácticas de esta etnia se les reconocen los partos sin dolor, sanar huesos rotos de manera más eficaz y rápida que con los métodos occidentales, irregularidades ortopédicas, dermatológicas, entre otros.

Los wayúu

Los piache son los médicos y son en su mayoría mujeres. Su vocación les es revelada a través de sueños y están dotadas de un poder sobrenatural que proviene de espíritus llamados Asheyüü o buenos Wanülüü.

Para el diagnóstico, los piache evocan estos espíritus masticando y absorbiendo jugo de tabaco mientras cantan y agitan una maraca. Ellos revelan el nombre de la enfermedad y el tratamiento necesario.

Para las terapias, las indígenas utilizan plantas y realizan rituales. Si no se cumple algún paso, la planta pierde su efecto, y es igual de importante sanar el cuerpo, la mente y el espíritu. Entre los wayúu hay diferentes especialistas: los Jiipüpala arreglan los huesos, los Jupula tepiche atienden a los niños, lo O’uupala curan enfermedades de la vista, los Eemeijut se encargan de los embarazos y partos, por ejemplo.

Asia

La medicina tibetana

Mantiene una relación intrínseca entre terapia y espiritualidad y maneja teorías semejantes a las de la medicina china. Contempla 72 mil canales energéticos en el cuerpo que se trabajan dependiendo de la enfermedad y se ocupan de mantener en armonía las tres energías vitales o nyepas: el viento (que se relaciona con el apego), el fuego (que se relaciona con el odio) y la flema (con la ignorancia).

Como está ligada al budismo, maneja la noción de que las enfermedades son kármicas y la religión determina que los practicantes de esta medicina deben ser monjes. Estos memorizan la farmacopea, los cuatro tantras, meditaciones, rezos, astrología. Para realizar los diagnósticos examinan los pulsos del paciente, su orina, piel y lengua.

Practican la moxibustión, y una de sus técnicas más conocidas para sanar es el masaje Ku Nye, a través del cual se calman las tensiones corporales y mentales, las disfunciones del sistema nervioso, enfermedades autoinmunes, se controlan el pre y posparto, se aumenta la energía del cuerpo, y otro sinfín de casos.

Por supuesto, administran medicinas de plantas medicinales que se bendicen y energizan. Muchas de ellas solo se consiguen en el Tíbet.

Vedas

Son los escritos sagrados de India, en los que se registra que la medicina ayurveda tiene más de 5 mil años de existencia y es la ciencia médica más antigua reconocida por la OMS. En sus fundamentos guarda similitudes con la medicina tibetana y la china.

Su sistema tiene tres Doshas o principios reguladores: vata (movimiento), pitta (metabolismo) y kapha (estructura). Cada Dosha alberga un Subdosha. Los primeros actúan sobre órganos, tejidos y células y los segundos sobre funciones físicas, mentales y emocionales. En cada individuo predomina un Dosha y reconocer esto es la primera etapa del diagnóstico.

El ayurveda es el sanador y, aunque trata los síntomas del enfermo, su interés será desintoxicar el cuerpo a través de diferentes masajes, el uso de aceites esenciales, dietas, infusiones, meditación, marmapuntura. Todos los tratamientos dependerán de la constitución de cada persona.

África

Los hamer de Etiopía

En esta cultura, la moarano diagnostica al realizar un masaje con manteca sobre la barriga del enfermo (o sobre el antebrazo si es un hombre casado) y, de acuerdo a los restos que queden en la mano, la sanadora reconoce quiénes son los causantes de la enfermedad y qué hacer al respecto.

La salud de cualquiera puede ser quebrantada por personas vivas o muertas, que conozcan o no al enfermo. Cuando el causante de la enfermedad es una persona viva, puede ser por el conocido mal de ojo. También la enfermedad la puede causar un familiar que al molestarse con otro, lo enfermará.

En este caso, el familiar molesto debe hacer una serie de rituales para limpiarse de las emociones negativas que lo afectan a él y al enfermo.

Si se trata de un muerto es porque éste se siente abandonado y exige comidas, bebidas o sacrificios. Cuando el espíritu está satisfecho retorna la salud del enfermo, pero si éste no mejora es posible que la moarano haya hecho una interpretación equívoca, que otro muerto también se haya enfadado, o que el destino del enfermo sea morirse.

Medicina Yoruba

La medicina Yoruba se ha practicado en África desde hace 4 mil años, aproximadamente, y está íntimamente ligada a la religión, cuyo origen se encuentra en el culto de Ifa, un texto religioso revelado por Orunmila.

El trabajo del Oloogun (sanador) es guiar al paciente a sobreponerse de los ajogun, que son los seres demoníacos que perjudican su salud. Para el diagnóstico analiza los síntomas del paciente y realiza rituales de adivinación. Se ocupa de encontrar el sentido emocional y espiritual de la enfermedad.

Los Orisha son las deidades que luchan a favor de los seres humanos y ayudarán a contrarrestar la enfermedad para conseguir un equilibrio físico (realidad mortal) y espiritual (realidad inmortal) y relacionarse armónicamente con el Ser Supremo. El tratamiento determinado por el Oloogun puede incluir danzas, gestos simbólicos, baños espirituales, rituales específicos, meditación, enemas, sacrificios simbólicos, canciones, una dieta determinada y la herbolaria particular africana.

El hilo que los une a todos

Algunas de las prácticas medicinales que hemos leído son estudiadas por comunidades pertenecientes o ajenas a las culturas originales que las ejercen (como la ayurveda o la china); otras están escritas, los conocimientos de unas determinadas han sido usurpadas y patentadas (como en el caso de la herbolaria africana); y otras pueden desaparecer en cualquier momento, transmitidas oralmente de generación en generación entre miembros de comunidades que abandonan sus tradiciones cada vez más.

Del repaso corto que hicimos por estas, entiendo la importancia de escuchar al cuerpo, que sabe pedir lo que necesita. Pero por otro lado está lo más evidente y complejo: la única posibilidad de curarse completamente incluye un cambio de conciencia y todo lo que esto significa.

¿Quién está preparado o dispuesto?