Madre e hija reinventan el voleibol profesional en Venezuela

Juliennis Regalado y Edecia Bravo han dado de qué hablar en el deporte venezolano con alto rendimiento y orgullo familiar.

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Foto: StockSnap / Pixabay

Jugar algún deporte con un familiar para algunos les parecerá interesante o tal vez una presión, tomando en cuenta que en este caso no sería con cualquiera; nada más y nada menos que con la mujer que te dio la vida: tu mamá.

Y a eso le agregamos que se practica a un alto nivel.

Tenemos el testimonio de alguien que lo puede contar perfectamente: Juliennis Regalado Bravo, que junto a su madre Edecia Bravo irrumpieron en el mundo del deporte, acumulando elogios y admiración en el gremio del voleibol, pero sobre todo de aquellos amantes del deporte que la pudieron ver jugar por televisión o asistieron a la cancha.

«Son bastantes emociones encontradas. A mí llena de orgullo jugar con mi mamá y a su edad luce muy bien. A mí me llena de orgullo que pueda atacar con fuerza», dice una hija orgullosa que al principio no le interesaba el voleibol, aunque luego su afición fue tanta que decidió seguir el camino de su mamá.

Cortesía: Emilio Pino

Los genes del deporte revoloteaban en una niña que es hija de una mujer que inició la actividad del voleibol a los 13 años en La Guaira, gracias al profesor Antonio Mayora, siendo también atleta oficial del Distrito Capital.

Ocho años fueron los que se mantuvo en la selección nacional. Gracias a esta experiencia, cuando Juliennis Bravo decidió jugar, Edecia la llevó con el entrenador Luis Amarista, en el Club Gimnasio el Libertador en el 23 de Enero. Allí practicó en su primer año.

En el año 2010 participa en su primer nacional representando al estado La Guaira, todavía estaba en proceso de aprendizaje: «Con 12 años de edad, medía 1.72 metros. Por mi talla y las condiciones físicas me llamaron al equipo nacional. Allí comenzó todo el proceso de técnica, evolución. Ha sido un trabajo duro».

La primera vez

Juliennis recuerda la primera vez que se presentó la oportunidad de jugar con su madre: fue en la Liga Nacional de Voleibol de Cancha en 2016 con el equipo Guerreros de Apure.

“Fue nuestro primer título juntas, ya habíamos jugado en caimaneras, pero esa fue la primera vez de forma oficial», dice.

Cortesía: Emilio Pino

Luego seguirían entrenando y jugando. Vendría el chance de asistir a la Liga Venezolana de Voleibol de Playa, donde habían estado ya juntas en la misma franquicia pero la mamá jugando en la categoría adulta y ella en la Sub-21.

Al siguiente año el entrenador nos propone que seamos la dupla adulta de Guerreras de Apure. Al principio fue complicado porque ya en cancha no eres madre e hija sino compañeras de equipo.

Juliennis Regalado Bravo

Una comunicación única

Nos adentramos en lo que vivían en la cancha.

Cómo eran esos minutos de juego en los cuales muchas cosas pueden pasar por su cabeza y la clave es mantener la concentración.

«El tema de la comunicación fue bastante bueno. A veces discutíamos pero profesionalmente. Gente afuera pensaba que ella me estaba regañando o algo por el estilo. Nos apoyamos mucho, somos dos jugadoras profesionales. No solamente es recalcarnos lo malo», asegura.

Cortesía: Emilio Pino

Afirma que con total sinceridad celebraba más los puntos de su mamá que los de ella, porque le hace feliz que ella pueda seguir jugando y a un alto nivel.

Por eso confirma que «la edad no es un impedimento, por mi mamá es que yo practico voleibol, es mi ejemplo a seguir».

Estos tipos de sentimientos son los que el deporte también es capaz de florecer y volverlos visibles para las mayorías, el esfuerzo que se traduce en épicas y hazañas.

¿Retiro?

Bravo naturalmente es una jugadora de voleibol de cancha. Es jugadora de la selección de Venezuela y participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, en 2018.

En la pasada temporada formó parte de la Super Liga 2 en España y está esperando un nuevo equipo de una liga en el extranjero para, así, poder consolidarse.

Por otro lado, su mamá ya está pensando en el retiro. Ahora está dedicada a su carrera como abogada pero convencida de que ofreció toda su energía y amor al deporte.