Superó una grave enfermedad y sigue en la disciplina que ama: la historia del karateca Crixon Guzmán

Descubre la historia de este karateca guariqueño que burló una grave enfermedad en la médula ósea que lo pudo haber privado de la disciplina que ama.

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Foto: rauschenberger/Pixabay.

Son las 4 pm de un jueves de mucho calor, típico de una ciudad como San Juan de los Morros, estado Guárico, donde acudimos al gimnasio de karate de la Ciudad Olímpica para un encuentro pautado con un joven karateca ejemplo de constancia y de amor por la vida, que ante los desafíos que se le ha planteado, tomó una decisión: aceptar y vencer.

La traducción de la palabra japonesa karate es «Camino de las Manos Vacías», y durante ya un buen tiempo viene transitando ese camino Crixon Abimael Guzmán. Tiene 23 años pero se nota una indudable madurez que caracteriza a un atleta acostumbrado a un recorrido constante de competencias nacionales e internacionales.

Nos sentamos en un espacio fuera del gimnasio que conoce muy bien (nos imaginamos todas las horas de entrenamiento para alcanzar su estatus como el mejor karateca del país en combate en más de 84 kilos) y allí conversamos. Desde hace tiempo teníamos la intención de entrevistarlo y, en esta tarde soleada, sus ocupaciones y las mías no nos impidieron hablar de la vida.

Foto: Emilio Pino Salinas

A cada pregunta sonreía y luego respondía con fluidez. Es tan motivador en cada una de sus frases que contagia a cualquiera. Alguno de ustedes que esté leyendo este reportaje ignoran que Crixon, siendo tan joven, hace dos años fuera diagnosticado de una enfermedad denominada Aplasia Medular (es la desaparición de las células encargadas de la producción de la sangre en la médula ósea), enfermedad muy poco común pero que le tocó lidiar con esa situación.

Sin embargo, lo primero que nos contó fue sobre sus inicios en el mundo del karate: «Me interesé porque conocí a mi entrenador hace 15 años, José Díaz Monserrat, entrenador de la Escuela de Talento. Fui enamorándome del deporte poco a poco, hasta que me sumergí en él, y justamente con los estudios me gradué de bachiller de ciencias en la Escuela de Talento».

Luego comienza a ver los frutos de su carrera deportiva: «Gracias a Dios y por la constancia que le coloqué, mis esfuerzos tuvieron su recompensa».

El currículum de un ganador

Esas recompensas son una gran cantidad de eventos internacionales, recuerda cada uno con detenimiento: «Comencé en 2012 en unos Juegos Panamericanos Escolares en Kata por equipos, alcanzando la medalla de plata en el evento efectuado en Guatemala; luego en otro campeonato panamericano consigo la medalla de plata. En 2014 entré a la élite del combate adulto coronándome subcampeón nacional adulto y luego allí vinieron los buenos frutos: siendo subcampeón suramericano juvenil en la categoría menos 84, también subcampeón en combate por equipo adulto en Chile en 2015».

Crixon Guzmán, gran promesa del karate venezolano
Foto: Emilio Pino

Sigue: «Fui a un evento iberoamericano adulto (la primera vez que participaba en un campeonato de alta categoría), me colgué la medalla de plata perdiendo ante un dominicano. Me coroné campeón Panamericano Juvenil en ese mismo año 2015; en 2016 ya estaba en la élite del equipo nacional adulto. Fui a campeonatos Centroamericanos, Suramericanos, Panamericanos, colocándome distintas medallas».

Una extensa síntesis curricular para un atleta que asegura que el karate le enseñó la perseverancia, el respecto y el honor.

«Me fui a ese campeonato con la hemoglobina en 8»

Continuaba la conversación con los ruidos de fondo de los entrenamientos del karate y del boxeo que estaba casi al lado donde estábamos, contándonos uno de los momentos más difíciles en su vida: en 2017 le diagnostican Aplasia Medular, sin saber que desde el mes de enero de ese año tenía la enfermedad, ya que al principio no sentía molestias.

Todo comenzó con unas manchas de sangre dentro de su boca que se llaman peteques; eso lo sorprendió porque pensó que era un golpe que había recibido compitiendo y que, por ende, sanaría rápido, pero en junio de ese 2017 tuvo una reacción muy fuerte cuando asistió a un campeonato suramericano y ganó la medalla de plata en combate por equipo e individual.

«Después de ese campeonato me desmayé, entré en shock porque asistí al torneo con la hemoglobina en 8, las plaquetas en 10 mil y los glóbulos blancos en 2 mil, y eso para los médicos es algo crítico y muy fuerte, porque ningún atleta debería competir con esos valores. Incluso cuando yo fui a ese suramericano me sentía muy mal, tomé ese riesgo porque quería representar a mi país», y afirma que estos dos años han pasado rápido: «Me siento feliz de estar dando esta entrevista y estar contigo hablando aquí».

«Estoy feliz porque pude ser campeón nacional después de salir de una enfermedad y créeme que eso es más que una inspiración. Tengo 23 años y estoy preparado hasta para hacer 2 ó 3 ciclos olímpicos más»

«Aquí estamos finos»

Durante esa situación siempre confió que Dios lo sanaría, confió en que los médicos iban a poner de su parte en el tratamiento: «Aquí estamos finos».

Claro, los médicos dicen que puede existir posibilidades de recaer: «Yo sigo tomando los medicamentos de la quimioterapia, la ciclosporina de 100 mg y tengo el medicamento guardado». Los médicos dicen que ha evolucionado muy bien porque son muy pocas las personas que reaccionan positivamente con la ciclosporina.

«Cuando comencé a tomar el medicamento no se veía el resultado porque es un medicina que va evolucionando lentamente, ya que su función es atrapar la médula. Hace dos años tenía 7 de hemoglobina y ahora tengo 19.4. Quiere decir que son buenos indicios, tengo 250 mil plaquetas cuando antes tenía 5 mil, y 7.5 glóbulos blancos cuando tenía anteriormente 2».

El apoyo incondicional de su gente

Tan emocionado se muestra cuando le preguntamos acerca del apoyo que recibió, que su sonrisa es pletórica: le agradece mucho a la familia del karate nacional e internacional.

Joven guerrero que ante las adversidades se hace más fuerte
Foto: Emilio Pino

Apunta que se creó una campaña: «Recibí apoyo de karatecas de Estados Unidos, venezolanos, un compañero de Egipto y varios atletas de Colombia», expresando que eso lo llena y fortalece como karateca: «El deporte no tiene fronteras; mi familia, mi mamá bregó conmigo y mi novia; eso fue fuerte pero es una etapa que pasamos para hacer algo posible, y hoy estoy aquí. Quiero agradecerle a todas esas personas que ayudaron en mi recuperación. Aquí estamos».

Su energía positiva es un ejemplo para todos y va por más, porque ya siendo campeón nacional en más de 84, participará en la Copa Simón Bolívar con el fin de definir el líder de la categoría.

La conversación duró exactamente 20 minutos, suficientes para concluir que valió la pena recoger el testimonio de un muchacho que terminó la entrevista diciendo: «Voy con todo porque creo en los buenos propósitos que nos pone Dios en el camino, le digo a las personas que sigan encaminados en su deporte y que puedan ver todos sus sueños materializados».

Tenemos que buscar la motivación

«Si te sientes desmotivado, créeme que eso le sucede a muchos atletas o a muchas personas en la vida, creo que solo eso es una palabra. Cuando entreno pienso en lo positivo, siempre buco estar activo y jamás pensar en lo negativo. En esta vida se vino a guerrear, a demostrar de lo que estamos hechos, tenemos que buscar la motivación, es sí o sí; si no buscamos la motivación vamos a vivir perdidos, siempre lamentándonos por lo que posiblemente podemos haber hecho».