Espiritualidad y arte en México: ¿Qué son los Si’Kuli y por qué son tan importantes?

Todas las tradiciones ancestrales tienen sus propias formas de expresar el centro espiritual. Aquí reseñamos el caso Wixarica.

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Imagen: Pixabay / NDV

Cuando el enfermo ha perdido el Kupúri (un pedazo del alma que se localiza en la parte superior de la cabeza) el Marakame debe ir en su búsqueda para colocarlo de nuevo en su lugar, pero si éste ha sido robado por un brujo, el Marakame debe enfrentarse a él para recuperarlo.
Tradición Wixarica

En México, por allá al norte de Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Durango, en una sagrada sierra vive el pueblo Wixarica o Huichol. Y en esas montañas encontrarás una cultura en resistencia, llena de símbolos enigmáticos, un arte invaluable.

Para los Wixaricas, el Marakame (Chamán) visita el mundo de los dioses a través del sueño, estableciendo un nexo con el nuestro, a través de la maximización del espíritu que lo llevará a la transformación para encontrar las fuerzas del equilibrio y aventurarse sin ningún miedo en el cosmos. El Marakame, al regresar, relata su vivencia «pintando» (tejiendo) su Nierika.

Los iniciados obtienen el «don de ver» o Nierika, y gracias a estas experiencias visionarias nacen impresionantes obras que reflejan sus caminos espirituales, a través del Si’Kuli.

Imagen: Darïku

El Si’kuli, o también conocido como Ojo de Dios Huichol, es un símbolo de conexión con la energía que compone todo, ya que es un mapa sagrado del cosmos, por lo tanto ayudan a comprender todo aquello que nos es desconocido.

Su forma representa las cinco direcciones del universo: Norte, Sur, Este, Oeste y Centro, el punto de partida de todo; por eso la meta siempre es el centro.

Según una leyenda de esos territorios, los dioses creadores del mundo ven todo lo que está en la Tierra y alrededor de ella a través de un Si’Kuli, y nos transmiten protección y conocimientos. Para ello debemos vencer nuestros miedos y los malos pensamientos, encontrar las fuerzas del equilibrio.

Se construye con hilos de diversos colores, entrelazados sobre una base de dos palitos de madera dispuestos en forma de cruz, que al empezar a tejer, se dibujan rombos. El tradicional es éste, el de cinco puntas, pero también confeccionan Si’Kulis de nueve puntas, sumamente complejos y hermosos.

Usan cinco colores, obligatorios, en la confección del tejido, los cuales representan los elementos más importantes de su cultura:

  • Negro: lo usan como referencia al surgimiento de la vida, simboliza el océano y a la Madre del Mar, Tetei Aramara.
  • Azul: simboliza la lluvia y el agua dulce, hace referencia al Dios Rapawiyene de la laguna.
  • Blanco: asociado con el aire y el cielo, también hace importante referencia a la muerte.
  • Rojo: representa todos los atributos de la vida.
  • Violeta: expresa la existencia misma del pueblo y su cultura.
Imagen: Darïku

Otra tradición asociada a este arte es una ofrenda que se les hace a los dioses para pedir el buen crecimiento de los niños, cuyos propios padres deben elaborar el Si’Kuli que llevarán éstos a la fiesta del tambor, evento en el que son presentados a los dioses e iniciados en la vida espiritual de este pueblo.

Para ello se fabrica una especie de corona con varios Si’Kulis (cuyo número de rombos representará la edad del presentado) que se coloca en la cabeza de cada niño, para que así los dioses los puedan observar personalmente.

Símbolo cultural colorido y universal

Al igual que en mi país, Venezuela, las comunidades ancestrales y actuales de esa zona de México son portadoras y reproductoras de conocimientos espirituales los cuales expresan a través del arte, que también proviene de ese inconsciente colectivo que une a todos los seres vivos.

Símbolos culturales como éste forman parte de la identificación y conexión de individuos y comunidades enteras con todo lo que los rodea a lo largo de la historia. Forman parte del vínculo que necesitamos como sociedad para alcanzar el centro, la quinta dirección del universo, justo la que necesitamos para recuperar nuestro kupúri, en caso de que ande perdido.