¿Discriminación de género en la medicina tradicional china?

En la medicina china bioenergética existe un principio fundamental: el del equilibrio. ¿Qué tiene que ver esto con las luchas sociales como el feminismo?

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Foto: kian2018 / Pixabay

La juventud, la discriminación y los hallazgos

A lo largo de esta vida he sido testigo y he experimentado varios tipos de discriminación. Mencionemos aquí la más obvia: ser mujer; lo que ha significado, entre otras cosas, ver cómo los hombres reservan conversaciones, trabajos y esparcimientos que comparten entre ellos y en los que las mujeres no somos bienvenidas.

Si eres joven y descubres las luchas sociales, el feminismo entre ellas, puede haber mucha indignación y furor en medio y, en algún momento, estuve convencida de algunas ideas fanáticas como la erradicación del hombre en la sociedad, por ejemplo.

Es cierto que las mujeres podemos hacernos cargo de trabajos pesados y de otras materias que convencionalmente corresponden al hombre. La historia lo ha demostrado: en situaciones de guerra en las que hombres han tenido que abandonar un territorio, las mujeres han asumido roles sociales, laborales e intelectuales que antes estaban centralizados por ellos.

Así como también hay versiones más ligeras de comunidades de mujeres (Noiva do Cordeiro).

Noiva do Cordeiro es una localidad rural a 100 kilómetros de Belo Horizonte, Brasil, donde las mujeres son mayoría absoluta y se hacen cargo de todos los roles de producción para su sustento.

Ser yin o yang

Luego entendí que si esto es posible, es necesario afirmar que enfrentar situaciones así requiere un esfuerzo e ingenio diferentes, pues es cierto (aunque antes no lo creía) que físicamente hombres y mujeres no somos iguales.

Y no se abandona la lucha, pero ahora entiendo que «la igualdad de los derechos no es la igualdad de la naturaleza». Fundamento que encuentro reforzado en los textos de filosofía sobre los que se basa la medicina china, en los que tanto la fuerza yin como la yang tienen cualidades opuestas y bien definidas y, sin embargo, se encuentran la una en la otra, en cada ser, en cada objeto y en cada vacío.

En Yang hay Yin, en Yin hay Yang. Del amanecer a mediodía es
la parte Yang de la jornada, correspondiendo a «Yang en el Yang»; del
mediodía al crepúsculo es también la parte Yang de la jornada, pero
correspondiendo a «Yin en el Yang»; del crepúsculo al canto del gallo
es la parte Yin de la jornada, correspondiendo al «Yin en el Yin» y desde
la medianoche al amanecer es también la parte Yang de la jornada, pero
correspondiendo a «Yang en el Yin«.

Extracto del Su Wen del Huangdi Neijing, la obra superviviente sobre medicina china más antigua

Negación de la negación

Hombre y mujer de terracota para ejercicios de acupuntura. Foto: Matthias Frank / Pixabay

La anterior cita del Su Wen es la observación de un día. Y así viene a ser la medicina china: la observación de la naturaleza aplicada al hombre… y a la mujer. Las diferencias no son solo físicas. Y aunque hay disposiciones sociales tácitas para ambos, seguro podemos discernir entre comportamientos, concepciones del mundo y energías genuinamente femeninos o masculinos.

Si bien hay formas de pensamiento y acciones que no podemos justificar, tanto la lucha como la conciliación de cada conflicto en nosotros toman la misma importancia. Descubrir al otro en mí, al que me agrada y al que no, ha funcionado para ser más conciliadora.

En cuanto a mí, no prescindiremos de los hombres ni seremos menospreciadas las mujeres, no será antinatural la diversidad mientras la naturaleza de ambas fuerzas esté equilibrada. La prerrogativa de la acupuntura será equilibrar el espíritu.