Anatomía de la ansiedad: los chakras en contexto

¿De qué manera influye la energía en nuestro sistema inmunológico? ¿Y en nuestra psiquis y espíritu?

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¿Por qué os inclináis y os encogéis? ¿Esa es la costumbre del infierno?
Fausto de J.W. Goethe

Al meterme de lleno en el universo de la meditación descubrí que la base principal de la dominación de la técnica son las emociones… todo lo que tiene que ver con ellas.

Ya comprendimos una primera parte, esa que origina la ansiedad; ahora hablemos de todas aquellas cuyo origen es compartido con el inicio de tu propia vida y, como todo, es energía.

La energía en la cultura oriental

En la cultura oriental está el mundo de los chakras, que realmente es una ciencia muy antigua. Hago la acotación, porque cuando algo se pone de moda pierde su concepto y función original, y el tema de los chakras no escapa a ello, pues es visto como algo «de hippies que no se bañan, brujería, pura charla de médicos frustrados».

Muchos de estos pueblos antiquísimos entendieron y clasificaron el funcionamiento del cuerpo de la misma forma que lo hizo la medicina actual. Es sólo una cuestión de enfoques y les explicaré por qué lo entiendo así.

Lo primero a entender es que los chakras son centros giratorios que están llenos de la «energía vital de la vida, el Prana». Esta energía sería formada y alimentada por la luz proveniente de la radiación de todas las cosas y todas las personas de nuestro entorno. Están situados en el cuerpo humano conectados con órganos importantes o glándulas que controlan otras partes del cuerpo y su movimiento giratorio produce que la energía sea atraída hacia el interior.

Según la tradición tibetana, junto a los siete chakras principales hay un gran número de chakras secundarios, así como una red inmensa de «canales energéticos, los Nadis». Algunos textos de esta tradición mencionan 350 mil nadis, a través de los cuales fluye el Prana.

La clasificación del cuerpo humano en la medicina actual no es muy distinta, no se habla de chakras ni de nadis, pero sí de cómo órganos o grupos de órganos están conectados entre sí y con las principales glándulas del cuerpo, formando redes esenciales para el buen funcionamiento (salud) del cuerpo.

Además de cómo la salud mental influye en el estado físico. Todos hemos escuchado un «no te estreses tanto que te va a dar un infarto», ¿verdad?

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A su vez, el conocimiento ancestral oriental nos dice que los chakras se encuentran inmersos en cuatro (4) cuerpos energéticos, ya que esta clasificación comprende lo mental, lo espiritual y las conexiones entre ellas. Y así los interpreto yo:

1. El cuerpo etérico

Es decir, el cuerpo físico y todas sus sensaciones, las vivencias inmediatas. Obtiene su energía a través de los chakras del plexo solar y del basal, la cual es transmitida a las células del cuerpo físico y la sobrante se irradia hacia afuera, construyendo el «aura» que funciona como un manto protector.

La ansiedad y la depresión así como una forma de vida desequilibrada pueden consumir la «energía vital etérica», dejando nuestro cuerpo físico vulnerable.

Esto no es otra cosa que el mismísimo sistema inmunológico, el cual es nuestro manto protector y es vulnerado por desequilibrios alimenticios, físicos y mentales.

2. El cuerpo emocional

Es el que porta a través de los chakras de la raíz y el corazón, los sentimientos y las emociones, así como las cualidades de nuestro carácter. Como está siempre en movimiento, cada sentimiento o estímulo instantáneo, se reflejará.

Aquí se almacenan todas las emociones liberadas y las no liberadas, como las angustias, agresiones conscientes e inconscientes, las sensaciones de soledad, rechazo, entre otras.

La vivencia inmediata contenida en el cuerpo físico es la que da origen a los «nudos emocionales», así que para deducir y desenlazar estos nudos debemos aplicar la intuición.

El cuerpo emocional contiene emociones de amor así como las más terribles visceralidades, y si está separado de la mente y el alma, esto nos causará mucho sufrimiento. Según la medicina actual, estaremos emocionalmente desequilibrados.

3. El cuerpo mental

Conformado por pensamientos, ideas, conocimientos racionales e intuitivos, contenidos en los chakras de la garganta y el tercer ojo. Su función es recoger todo lo que nos viene del cuerpo emocional y del espiritual (que en su mayoría son cosas que no entendemos) y fusionarlo con el raciocinio.

Sabiduría con sentido común, nos diría la medicina actual a través de la psiquiatría y la psicología.

Si en el cuerpo emocional existen estructuras (emociones) no liberadas, la información retransmitida al cuerpo mental llega «distorsionada», lo que quiere decir que ese pensamiento girará en torno a intereses mundanos.

Al no se estar emocionalmente equilibrado, los pensamientos e ideas no se corresponderán con la verdadera personalidad y estaremos vacíos, incompletos y poco racionales.

Hasta aquí, si los cuerpos están plenamente desarrollados, el conocimiento obtenido será integral y no fraccionado, abriendo la puerta al dominio espiritual.

4. El cuerpo espiritual

Esta es la parte que puede parecer «wow, se fumaron una lumpia», pero en realidad es la traducción de esa gente que a veces uno conoce y dices «qué increíble, hasta me puso de buen humor».

El cuerpo espiritual, reflejado en el chakra coronal,  nos une con nuestro ser más puro, la parte inmortal, la esencia. Dicen por ahí que cuando estamos finalmente conscientes de este cuerpo, conocemos nuestra función en este plano.

Evidentemente es el cuerpo más abstracto, pero en él reside la máxima capacidad meditativa, aquella que nos llevará al (tan buscado por toda la humanidad) estado de satisfacción prolongado, o sea, la mal llamada felicidad.

La traducción de todo lo anterior

Entonces, hasta ahora la cosa iría así: las informaciones recogidas por el cuerpo físico (vivencias inmediatas) son transmitidas al cuerpo emocional donde son transformadas en sentimientos y emociones y se retransmiten al cuerpo mental, que reacciona ante ellos con la formación de pensamientos verbales, los cuales son convertidos en gran sabiduría por el cuerpo espiritual.

Si en el cuerpo físico existen bloqueos, nuestro sistema de protección (inmunológico) se ve vulnerado, entonces las emociones (cualquiera que sea) en constante movimiento se reflejarán de forma errónea afectando nuestro carácter, y como estas emociones ya están completamente distorsionadas, lo que pensamos y decimos no es racional (esto empeora la condición del cuerpo físico).

Finalmente, al perder el raciocinio, el espíritu, es decir nuestra esencia, queda prácticamente anulada.

Todo esto es el reflejo de un sistema totalmente colapsado, y por ende una persona enferma.

«Descubrimientos»

La angustia (separación, abandono, vacío interior, miedo a la muerte, entre otras) reprime la energía haciéndonos creer que debemos protegernos de todo lo que nos rodea: entonces se produce un bloqueo en el sistema de chakras.

Las energías que fluyen posteriormente son distorsionadas por el mismo bloqueo y se manifiestan como emociones negativas, intensas o de un impulso de actividad exagerado.

También puede pasar que se contiene casi toda la energía, lo que paraliza el flujo, y en consecuencia se manifiesta debilidad en el sistema (cuerpo-mente-espíritu).

La medicina actual ha tenido la mala costumbre de separar las cosas en el contexto de la propia clasificación. Sin embargo, cada vez más profesionales de la medicina han «descubierto» las bondades de una medicina tradicional que clasifica pero no separa, y le da una importancia crucial al equilibrio emocional para la manutención saludable y plena del cuerpo (y el alma).

Esto de los chakras pica y se extiende, y como es fundamental para aprender a autocontrolarnos (base de la meditación), desarrollaremos el tema en el contexto de la neurobiología o de la ahora llamada neuropsicobiología, en próximas publicaciones.